lunes, 18 de diciembre de 2017

Iluminen su futuro. 

Hoy es un día de celebración en la Universidad del Norte, porque 146 de sus estudiantes verán reconocidos los esfuerzos y sacrificios que marcaron sus días los últimos años: recibirán el título que los habilitará como profesionales, magísteres o especialistas clínicos en alguno de los programas de nuestra División.

Son ustedes, apreciados graduandos, el centro de atención de esta ceremonia y a quienes dirigiré las siguientes reflexiones.

Para empezar, quiero reiterar que ustedes deben considerarse privilegiados: han recibido una educación de calidad que les permitirá crecer como personas y profesionales. Confiamos en que será así porque la excelencia es un sello que desde los profesores y la universidad inculcamos en quienes confían en nosotros para desarrollar sus capacidades. Pero, lamentablemente, la situación de la región Caribe colombiana, en general, todavía presenta rezagos con respecto a la educación superior, en comparación con el resto del país.

Los últimos datos disponibles del Índice de Progreso de la Educación Superior del Ministerio de Educación Nacional —un indicador que condensa la evolución de la calidad, el acceso, y el logro de los estudiantes colombianos que asisten a este nivel educativo—, que incluyen información hasta el 2015, evidencian los innegables progresos alcanzados como país en la última década, pero también, el rezago que en esta materia tenemos en la Costa Caribe con respecto al centro del país y, en especial, con la capital.

Para los expertos, en estas diferencias se hace evidente el impacto de las causas comunes de los grandes problemas que nos afectan como región.

Una educación superior difícilmente puede alcanzar niveles satisfactorios de progreso si no va precedida de intervenciones efectivas en la infancia temprana. Mientras a la niñez de nuestros departamentos se le siga negando las ventajas de una alimentación escolar adecuada en cantidad y contenido, será imposible protegerla de las consecuencias desbastadoras de ese flagelo llamado malnutrición. Muchos investigadores a nivel mundial han mostrado ampliamente que una nutrición infantil inadecuada limita las posibilidades de desarrollo cognitivo en etapas posteriores de la vida y, por lo tanto, las posibilidades de alcanzar logros significativos en educación.

Por otro lado, la educación superior con acceso pobre y calidad dudosa nunca logra convertirse en la herramienta transformadora y movilizadora social que, sabemos, puede llegar a ser. La calidad en las instituciones de educación de nuestra región Caribe no puede ser exclusiva del sector privado. No es posible que como sociedad civil sigamos indiferentes ante la profunda crisis de gobernabilidad en nuestras universidades públicas, y tampoco que ignoremos sistemáticamente el daño que nos hacen los negocios privados disfrazados de servicios públicos.

Hasta aquí he usado la diferencia que existe entre el Índice de Progreso de la Educación Superior de nuestra región y el del centro del país para mostrarles, a manera de ejemplo, dos situaciones que ustedes deberán enfrentar con propuestas innovadoras para corregirlas definitivamente.

Para aportar al cierre de la brecha en mención se han venido realizando muchos esfuerzos sostenidos desde esta casa del saber. El trabajar permanentemente por acreditar en calidad nuestros programas, el generar fondos propios y externos para las becas institucionales y el acompañar a estudiantes en riesgo, son algunas de las acciones que orgullosamente podemos mostrar como evidencia concreta de nuestro compromiso con el mejoramiento de la situación descrita.

Los logros de las acciones nunca alcanzarán su verdadero potencial transformador sin la participación de ustedes, ahora que se convierten en nuestros egresados. Estamos seguros de que los hemos preparado académicamente para que nos ayuden en este propósito institucional de promover la transformación de la realidad social de esta región. Desde los diferentes sitios donde decidan realizarse como profesionales este también deberá ser su propósito humano. Trabajen para que así sea.

Con intención he utilizado la Educación y no la Salud para mostrarles que, además de buenos médicos, enfermeras, magísteres o especialistas clínicos, nuestra región y nuestro país necesita que ustedes sean buenos ciudadanos. Las dificultades actuales solo podrán ser resueltas satisfactoriamente si logramos reconocer en nuestros semejantes a seres humanos con los mismos derechos y deberes que nosotros. Como bien cita el Dr. Mauricio García en su reciente libro “El orden de la libertad”: tenemos que pasar, como sociedad, del ¿usted no sabe quién soy yo?, al ¿usted quién se cree?.

Sus profesores y familiares confiamos, en que usarán la historia de nuestra región para iluminar su futuro; de este modo evitaremos que este se vislumbre en tinieblas. En ese futuro que ustedes ayudarán a construir deberán brillar sus propuestas éticas para que sean estas las que nos lleven a la anhelada convivencia y al esperado definitivo desarrollo.

Son ustedes ahora los llamados a mostrarle a la sociedad que la injusticia social no puede nunca volver a justificar la rebelión contra la ley. La única rebelión que para ustedes estará permitida será la de los argumentos, y el arma más poderosa que tendrán para desarrollarla será la de un ejercicio ético de sus profesiones.

Termino apoyándome en los mensajes recientes de un par de líderes mundiales que de manera sencilla invitan a los jóvenes a no dejarse robar la esperanza y tampoco dejarse convencer por esos fatalistas que ven en los tiempos actuales el temido apocalipsis. El futuro es de ustedes, constrúyanlo para el beneficio de la sociedad en cada acción profesional que emprendan.

Felicitaciones a ustedes y a sus familias por este nuevo logro académico alcanzado.


Palabras ceremonia de grado División Ciencias de la Salud - Universidad del Norte - Barranquilla - Diciembre 15, 2017.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Ceremonia de imposición de batas blancas

Hoy es un día de celebración en la División Ciencias de la Salud de la Universidad del Norte; un nuevo grupo de estudiantes simbólicamente abandonan los aulas para ingresar a este, su hospital.

Apreciados estudiantes, dar este anhelado paso ha permanecido en ustedes como derrotero desde el primer día de clases y es hoy en esta ceremonia iniciática donde, con la imposición de la bata, les entregaremos el sello de profesionalismo y humanismo que deben caracterizar el ejercicio de nuestra profesión.

En los últimos dos años se han enfrentado a muchos retos, entre ellos a una lista que parecía inagotable de exámenes que una y otra vez ponían a prueba su decisión de continuar avanzando en su búsqueda de ser reconocidos como estudiantes de medicina en prácticas hospitalarias. Supe en las clases que compartimos que hasta “Falcaos” de la suerte usaban para calmar la natural angustia ante la incertidumbre de los parciales.
Presentaron el examen de fin de ciclo llenos de temores y empezaron sus rotaciones en el hospital un poco confiados que lo peor se habia superado; sin embargo, la vida que nunca deja de enseñarnos, les tenia una sorpresa y era que para continuar formándose como médicos se les exigiría a partir de ese momento conjugar permanentemente el arte con la ciencia.
El arte deberían ahora materializarlo diariamente en la realización de sus actividades asistenciales y académicas con esmero y dedicación, siguiendo un conjunto de reglas que les permitan desarrollarlas en forma óptima; ejercer ese componente artístico de la medicina con el tiempo los llevará a ser capaces y habilidosos para entablar exitosamente la relación humana que se teje entre un médico y su paciente; relación esta que los transformará una y otra vez en mejores seres humanos, como a ese estudiante que usa ahora su talento para cantar buscando un poco de consuelo para su paciente terminalmente enfermo.
La ciencia deberán conocerla, entenderla y usarla en su más pura expresión, siempre para beneficio de esos seres humanos que acuden a ustedes cargados de ansiedades porque ven amenazado su bienestar. No es alternativa entonces ser científicos, es una obligación que hoy adquieren, entendiendo esto como el uso ordenado de los conocimientos para estudiar, investigar e interpretar los signos y síntomas de sus pacientes, proponiendo para ellos intervenciones que les garanticen luchar por ese bien preciado que es la salud.

Si ustedes logran desarrollar y mantener estas visiones artísticas y científicas de la profesión, también aprenderán a contemplar el hecho de que a pesar de sus esfuerzos, el paciente al que atienden puede llegar a morir. Entonces, entenderán de que el médico no debe empecinarse en buscar la inmortalidad, sino reconocer las condiciones en que razonablemente se puede luchar por la vida.

En tiempos como los actuales, donde la generalizada crisis de valores nos agobia y las malas noticias una y otra vez nos quieren robar la esperanza, celebrar este tipo de actos nos reconforta y mantiene optimista de cara al futuro. Estimados estudiantes, a partir de hoy sus maestros los estamos autorizando a vestir la bata blanca como señal para la sociedad que sus actuaciones públicas y privadas serán pulcras y honestas.

La bata tambien les dará el inmenso poder de intervenir en la vida de otros seres humanos, poder que usado siempre en beneficio de ellos, terminará a ustedes elevándolos a esa categoría de personas que anteponen el bien ajeno al bien personal. Sus padres, algunos aquí presentes, les han otorgado el don más preciado de un ser, la vida, ustedes aquí y ahora simbólicamente reciben la facultad de actuar sobre ella.

La División Ciencias Salud de la Universidad del Norte y este su Hospital en su vigésimo aniversario los felicita a ustedes y a sus familias por este nuevo logro y los invita a que juntos sigamos edificando una sociedad más justa y humana.

Muchas Gracias

Hospital Universidad del Norte - Barranquilla - Nov 9 de 2017

domingo, 29 de octubre de 2017

Las drogas lícitas también son una amenaza



El abuso de medicamentos del grupo de los opiáceos (morfina, codeína, oxicodona y metadona entre otros) para el tratamiento del dolor se ha convertido en el más reciente problema de salud pública de los países desarrollados. El presidente Trump ha declarado el estado de emergencia en su país como respuesta a la epidemia de sobredosis de opiáceos (legales e ilegales) Trump - Emergencia Nacional por Opioides - Trump - Emergencia de Salud Pública .
Estudios realizados en Estados Unidos muestran que el 20% de los pacientes que consultan con síntomas de dolor no canceroso o diagnósticos relacionados con dolor agudo o crónico reciben una prescripción con estos medicamentos, lo que en números absolutos equivale a más de 260 millones de recetas por año. Si bien la cantidad total de diagnósticos asociados a dolor en los estadounidenses se ha mantenido más o menos estable, la cantidad de recetas de opiáceos formuladas por los médicos se ha cuadruplicado desde 1999.  America's Most Popular Drugs - 2010
Los productos de hidrocodona (oxicodona, codeína) son los más comúnmente prescritos para una gran cantidad de condiciones de salud que producen dolor, incluyendo el dolor de origen odontológico y el dolor relacionado con trauma. La morfina se utiliza con relativa frecuencia para el manejo del dolor antes y después de procedimientos quirúrgicos ; la codeína además de sus propiedades analgésicas es muy efectiva para quitar la tos. Cirugía Urológica y abuso
En Colombia los pocos datos existentes muestran que el consumo de estos medicamentos va en aumento, con el agravante de que a pesar de existir la obligatoriedad de ser vendidos solo con fórmula médica, estos se consiguen con mucha facilidad sin ellas. El último estudio nacional de consumo de sustancias psicoactivas realizado en el país mostró que 500.000 Colombianos habían consumido al menos una vez en su vida estas sustancias sin que fueran ordenadas por un médico.
Cualquiera que tome opiáceos recetados puede convertirse en adicto a ellos y desarrollar tolerancia, lo que significa que con el tiempo necesite dosis más altas para aliviar su dolor, colocando al paciente en mayor riesgo de una sobredosis potencialmente fatal. Estas sustancias son tan potentes que incluso después de una pocas dosis se desarrolla dependencia física produciendo síntomas de abstinencia cuando su consumo se detiene.
Los opiáceos sólo se deben usar cuando sea necesario y sólo durante el tiempo que sea indispensable; generalmente, para el dolor agudo esto suele ser máximo por 3 días; más de 7 días es raramente necesario. Para el dolor crónico, antes de su uso se deben considerar opciones menos adictivas y siempre valorar con su médico si usted o alguien de su familia tiene antecedentes de uso indebido de sustancias o adicción a drogas o alcohol. Cuando son formulados nunca se deben tomar en cantidades más altas o con más frecuencia de lo prescrito.
Al problema con los opiáceos se le ha agregado en el país el uso de los medicamentos tranquilizantes, antidepresivos y antipsicóticos sin prescripción médica. La prevalencia de uso mensual de estas sustancias es de más de 120.000 Colombianos. 
Más allá entonces de las voces que siempre se alzan cuando se retoma el debate acerca de la legalización de las drogas ilícitas, creo como país estamos en mora de conversar acerca del uso y abuso de las drogas lícitas, porque muy seguramente su impacto en salud pública terminará de lejos convirtiéndose en emergencia.
Nota Original publicada en El Heraldo - Barranquilla - Octubre 2017