Hoy
es un día de celebración en la División Ciencias de la Salud de la Universidad
del Norte; un nuevo grupo de estudiantes simbólicamente abandonan los aulas
para ingresar a este, su hospital.
Apreciados
estudiantes, dar este anhelado paso ha permanecido en ustedes como derrotero
desde el primer día de clases y es hoy en esta ceremonia iniciática donde, con
la imposición de la bata, les entregaremos el sello de profesionalismo y
humanismo que deben caracterizar el ejercicio de nuestra profesión.
En los últimos dos años se han enfrentado
a muchos retos, entre ellos a una lista que parecía inagotable de exámenes que
una y otra vez ponían a prueba su decisión de continuar avanzando en su búsqueda
de ser reconocidos como estudiantes de medicina en prácticas hospitalarias.
Supe en las clases que compartimos que hasta “Falcaos” de la suerte usaban para
calmar la natural angustia ante la incertidumbre de los parciales.
Presentaron el examen de fin de ciclo
llenos de temores y empezaron sus rotaciones en el hospital un poco confiados que
lo peor se habia superado; sin embargo, la vida que nunca deja de enseñarnos,
les tenia una sorpresa y era que para continuar formándose como médicos se les
exigiría a partir de ese momento conjugar permanentemente el arte con la
ciencia.
El arte deberían ahora materializarlo
diariamente en la realización de sus actividades asistenciales y académicas con
esmero y dedicación, siguiendo un conjunto de reglas que les permitan
desarrollarlas en forma óptima; ejercer ese componente artístico de la medicina
con el tiempo los llevará a ser capaces y habilidosos para entablar
exitosamente la relación humana que se teje entre un médico y su paciente;
relación esta que los transformará una y otra vez en mejores seres humanos,
como a ese estudiante que usa ahora su talento para cantar buscando un poco de
consuelo para su paciente terminalmente enfermo.
La
ciencia deberán conocerla, entenderla y usarla en su más pura expresión,
siempre para beneficio de esos seres humanos que acuden a ustedes cargados de
ansiedades porque ven amenazado su bienestar. No es alternativa entonces ser
científicos, es una obligación que hoy adquieren, entendiendo esto como el uso
ordenado de los conocimientos para estudiar, investigar e interpretar los
signos y síntomas de sus pacientes, proponiendo para ellos intervenciones que
les garanticen luchar por ese bien preciado que es la salud.
Si
ustedes logran desarrollar y mantener estas visiones artísticas y científicas
de la profesión, también aprenderán a contemplar el hecho de que a pesar de sus
esfuerzos, el paciente al que atienden puede llegar a morir. Entonces,
entenderán de que el médico no debe empecinarse en buscar la inmortalidad, sino
reconocer las condiciones en que razonablemente se puede luchar por la
vida.
En
tiempos como los actuales, donde la generalizada crisis de valores nos agobia y
las malas noticias una y otra vez nos quieren robar la esperanza, celebrar este
tipo de actos nos reconforta y mantiene optimista de cara al futuro. Estimados
estudiantes, a partir de hoy sus maestros los estamos autorizando a vestir la
bata blanca como señal para la sociedad que sus actuaciones públicas y privadas
serán pulcras y honestas.
La
bata tambien les dará el inmenso poder de intervenir en la vida de otros seres
humanos, poder que usado siempre en beneficio de ellos, terminará a ustedes elevándolos
a esa categoría de personas que anteponen el bien ajeno al bien personal. Sus
padres, algunos aquí presentes, les han otorgado el don más preciado de un ser,
la vida, ustedes aquí y ahora simbólicamente reciben la facultad de actuar
sobre ella.
La
División Ciencias Salud de la Universidad del Norte y este su Hospital en su
vigésimo aniversario los felicita a ustedes y a sus familias por este nuevo
logro y los invita a que juntos sigamos edificando una sociedad más justa y
humana.
Muchas
Gracias
Hospital Universidad del Norte - Barranquilla - Nov 9 de 2017