viernes, 29 de junio de 2018

Chile y el grito de la impotencia

Inmediatamente después del pitazo final del pasado Martes en Lima, comentarios de prensa y notas de noticieros hicieron eco de una supuesta queja formal que la Federación Chilena de Fútbol  presentaría ante la FIFA por su selección; en mis palabras, por haber perdido lo que no lograron ganar.

Fue inevitable ante semejantes hecho hacer un símil con la realidad política de cierto grupo de nuestro país; empecemos:

Mientras estaban en las buenas ( campeones de América ) no les importaba que sus jugadores se fueran de farra , violaran las normas y se mofaran de sus contrincantes. Las normas eran para los otros , ellos lo hacían porque querían y podían; para eso eran los que mandaban.

Esas ínfulas de seres superiores y de creerse indispensables en la cita mundialista 2018 los llevó, ante un inexplicable empate en casa con Bolivia, a reclamar de manera extemporánea los puntos perdidos en el campo. Fueron capaces de adaptar las reglas a su conveniencia, aún en contra de la historia.

Llegó la hora de ser “juzgados” nuevamente por Brasil y acudieron a la cita convencidos de que la misma sólo sería de trámite, porque su soberbia no les permitía aceptar que el ofendido perdona pero no olvida y que todavía viven muchos en Brasil que recuerdan el “condorazo” de Rojas en el 89, ese falso positivo que los castigó sin eliminatoria para USA 94.

Empezado el juicio quedó claro la superioridad futbolística del rival; Brasil "les pintó la cara" con hechos y goles, no con amenazas a fantasmas vecinos como el de la Uruguay del Maracanazo. De poco les sirvió haber gritado ser superiores , no lo demostraron cuando pudieron y ahora era ya tarde para hacerlo.

Una vez se acabó el efímero poder solo quedaba culpar a otro por la incapacidad propia; decir que un equipo serio con un capitán y líder reconocido por el planeta futbol como un luchador de convicciones arreglo un partido por encima de las leyes, suena necesariamente a proyectar lo que ellos hicieron en Sudáfrica 2010 o es que acaso en ese arreglo la culpa fue solo de España; de ser así, sería igual al cohecho de uno solo tan famoso en nuestro país.

A esos mismos que tanto les molesta los éxitos del país que no llevan el sello de hecho por ellos les cuesta aceptar que nuestro equipo y el de los Peruanos, en los últimos minutos entendieron que en todo conflicto hay un punto después del cual se sigue luchando por inercia y no por las causas originales, y que es en ese momento cuando hay que aceptar que prolongar el conflicto solo traerá más dolor a vencedores y vencidos; o es que acaso seríamos más felices si hubiésemos ganado y sacado a Perú del repechaje? 

Hoy estamos todos felices, vamos a Rusia pasando por Europa sin tener que sacar visa; Perú nuestro enemigo de la semana pasada deberá ahora luchar contra su historia de desorganización y corrupción para demostrar que pudo cambiar y merece ser también tratado con respeto, aún en medio de las diferencias.

Terminemos entonces aceptando que la fiesta del mundial se dará porque la vida sigue; se le reconoce a Chile el haber sido gran animador de la eliminatoria, al igual que al líder del grupo en cuestión el haber orientado el país cuando el caos era total. La música ahora será otra y si quieren retomar el rumbo que los llevo a ser reyes en América deben empezar por reconocer que no son indispensables y que al igual que han hecho los otros, las buenas prácticas son para aprenderlas.


Alegría, verdad, rectitud


Alegría, verdad, rectitud.

Hoy es un día especial para todos los que aquí estamos convocados. Durante la próxima hora muchos recuerdos vendrán a nuestra memoria, incluso muy seguramente con algunos de ellos recrearemos esos momentos en que decidimos acercarnos a esta casa del saber.

En mi caso, esto sucedió hace 37 años cuando por un tema de edad, se consideró en el interior del país, era aún muy joven para poder decidir con acierto estudiar Medicina. Llegué entonces a Uninorte un poco frustrado, finalmente en esos tiempos, la creencia rezaba que solo se podía aprender medicina de calidad en las viejas universidades de Bogotá.

Muy lejos estaba yo de imaginar en ese momento que después de varios años de estudio y de convertirme en egresado de Uninorte y especialista de una de esas centenarias instituciones, los caminos de mi vida me conducirían a una entrevista de trabajo con la persona que me recibió como Rector cuando daba mis primeros pasos como primíparo en esta Universidad.

Para ustedes graduandos del día de hoy, la decisión de ingresar a Uninorte no estuvo matizada por esas incertidumbres con respecto a la calidad que nos acechaban a los de las primeras promociones. Ustedes nuevos profesionales y especialistas ingresaron a una universidad acreditada, a programas acreditados, a una División con hospital propio y con docentes que se destacan en el ámbito nacional e internacional por sus actividades investigativas.

Hoy los más de 5.000 egresados de la División Ciencias de la Salud con nuestro ejercicio profesional honesto y de excelencia, hemos mostrado a la sociedad que en el Caribe Colombiano, se enseñan los programas de pre y posgrado de la salud con la misma exigencia que se hace en las universidades de talla mundial.

Esta evolución institucional ha estado guiada, en los últimos 38 años, por un líder que con su ejemplo nos ha mostrado cómo apostándole al desarrollo de las capacidades de cada ser humano, se puede impactar en el desarrollo de una región. Su interés ha sido la formación de ciudadanos, que además se convierten en profesionales.

Hace 21 años ese líder apoyó la fundación del Hospital de la Universidad del Norte, materialización de un proyecto académico que ha forjado nuevos conocimientos en el área de la salud, y los ha puesto a disposición de la comunidad.

Dr Ferro, después de haber trabajado bajo su liderazgo estos últimos años, tengo una pecaminosa sensación de orgullo que no puedo ni quiero disimular. Usted ha sido el gran conductor de este proyecto que hoy brilla con luz propia en el escenario global de la educación. Ahora que usted se retira de la rectoría tenga la seguridad que profesores, funcionarios, estudiantes y egresados continuaremos trabajando por seguir construyendo la Uninorte que el Caribe se merece.

Apreciados graduandos, al entregarles en unos pocos minutos sus diplomas los estaremos comprometiendo también con la práctica de los valores de esta institución, que estamos seguros logramos desarrollar en ustedes.

El primero de ellos es la alegría para el ejercicio profesional, que se ha hecho evidente en cada uno de los capítulos de nuestra historia. Los Uninorteños somos luz, color, sonidos. Ese es nuestro campus, con este entorno nos educamos y así queremos vivir la vida.

El Segundo, el respeto por la verdad, entendiendo esta como el acuerdo entre lo que afirmamos como realidad y los conocimientos que como grupo poseemos.

Y el tercero, la rectitud evidenciada en las actuaciones correctas y transparentes que han guiado el desarrollo de nuestra institución y con ello, el de la región.

Entonces, la alegría, la verdad y la rectitud como dice nuestro himno, serán los valores que usarán como sus principales herramientas para que la ética y la moral no estén en sus vidas solo en el terreno de la literatura y sí en las acciones que como profesionales emprendan.

Por último, no puedo dejar de llamar su atención acerca de lo que para mí es el deber moral supremo del ejercicio profesional en el área de la salud: el respeto. Deben respetarse a ustedes, a los otros y a la humanidad. Tal vez en ello ha estado ese gran secreto que ha hecho tan exitoso este proyecto llamado Uninorte.

Felicitaciones a ustedes graduandos, y a sus familias.

Muchas Gracias.