lunes, 11 de noviembre de 2019

Finaliza una década

Está muy próximo el final de la segunda década del siglo XXI. En menos de 60 días estaremos ruidosamente despidiendo los diez años que a mi modo de ver han sido los más disruptivos que he vivido. Sustentaré a continuación mi convicción desde tres ámbitos: social, tecnológico y político. Por cuestión de espacio me limitaré a citar unas pocas transformaciones, dejando por supuesto la  lista abierta para ser enriquecida por ustedes si comparten mi valoración.
En lo social, Facebook, con sus más de 2.000 millones de usuarios activos por mes, sigue siendo la plataforma más popular, seguida de cerca por Youtube, Whatsapp, Wechat e Instagram. Cifras recientes del informe global digital muestran que aproximadamente el 46% de la población mundial es usuaria de estas redes, porcentaje que en 2010 no superaba el 5%. Para muchos de nosotros es una verdad incuestionable que estas nuevas formas de interacción social nos acercaron a quienes están lejos físicamente, y nos alejaron de los que tenemos cerca. Comunicarnos, usando estas herramientas, relegó el contacto personal ante el virtual, permitiéndonos además hacer cosas de las que nos avergonzaríamos hasta hace unos años; por ejemplo, difundir información sin confirmar que denigra a personas no afines a nuestras preferencias políticas o religiosas.
En lo tecnológico, una compañía creada en el siglo pasado, Netflix, inició en 2011 operaciones por fuera de los Estados Unidos y Canadá. Esta decisión administrativa se apoyó en la implementación de un algoritmo que permitía, basado en las series y películas que habíamos visto, organizar los nuevos contenidos que nos serían ofertados. Con la información que la empresa recogía y procesaba de nosotros empezó a ser posible predecir con alto grado de certeza a qué hora del día, o qué día de la semana nos debería llegar la notificación de una nueva película del director o actor que el sistema había aprendido nos gustaría ver. Desde entonces las compañías de comercio electrónico y las campañas políticas usan estas herramientas para “construir” nuestra realidad e inducir nuestro consumo. Se calcula que Netflix hoy ocupa el 25% de la capacidad de banda ancha del planeta en un año: imaginen el gran poder que la empresa tiene en “crear” una idea de sociedad con series como House of cards, El mecanismo o Nada es privado.
En lo político, el irrespeto a las instituciones y a las personas que ostentan el poder se convirtió en moda durante esta década. Reposarán en los libros de historia los insultos soeces carentes de fundamentación argumentativa lanzados por dirigentes políticos nacionales e internacionales en contra de los que ellos habían materializado como amenaza para sus adeptos. La dignidad de un cargo dejó de ser usada para respetar la dignidad propia, y palabras como traidor, delincuente, corrupta o perdedora, llenaron las primeras páginas de periódicos y fueron tendencia de redes y medios de comunicación alrededor del mundo.
Las anteriores transformaciones sucedieron sin que notáramos que estaban sucediendo. Ellas modificaron de modo dramático la forma en que nos comportamos cuando interactuamos con nuestros semejantes, nos divertimos o decidimos el futuro de nuestros países. En mi opinión, aún no hemos logrado adaptarnos totalmente a su presencia. Nos movimos muy rápidamente del extremo racional al emocional en la toma de decisiones, lo cual en términos sociales y políticos se evidencia con la expansión del populismo por el planeta.

hmbaquero@gmail.com
@hmbaquero

Columna de opinión publicada 8 de Noviembre 2019 en El Heraldo

Lecturas complementarias:

1. Estadísticas de redes sociales 2019 : Usuarios de Facebook, Twitter, otros. https://www.juancmejia.com/marketing-digital/estadisticas-de-redes-sociales-usuarios-de-facebook-instagram-linkedin-twitter-whatsapp-y-otros-infografia/

2. El origen de Netflix -  https://www.muyinteresante.es/tecnologia/articulo/el-origen-de-netflix-911543916131


3. 
Cebrián: “Las redes sociales promueven el populismo” -  https://elpais.com/internacional/2017/12/01/america/1512163256_040646.html

Ya no es divertido


Los últimos meses han sido muy exitosos en términos deportivos para el país. El triunfo de Bernal en el tour de Francia, las victorias de Farah y Cabal en tenis, la medalla de plata de Zambrano en atletismo y los excelentes resultados de Muñoz en el golf profesional de los Estados Unidos, son algunos ejemplos de los inéditos triunfos alcanzados por nuestros deportistas en este año que finaliza. 
Un deportista destacado en la alta competencia mundial se convierte en referente para niños y jóvenes que se inician en la práctica deportiva. Hacer deporte desde la temprana infancia, genera beneficios directos por la actividad física que se realiza. También ayuda al desarrollo psicosocial del joven al hacerlo experimentar triunfos y fracasos, valorar el trabajo en equipo y calcular el riesgo de las acciones que se emprenden. De manera reciente se ha agregado a la lista de beneficios la distancia que se toma de los omnipresentes dispositivos móviles.
Hasta aquí todo parece maravilloso, tener deportistas famosos que representan al país hace que más niños y jóvenes hagan deporte, sin embargo, cifras de la encuesta de hábitos deportivos de la población escolar española y de la Unión Nacional del Deporte Juvenil de los Estados Unidos han descrito un fenómeno que llaman “ya no es divertido” y que se resume en que muchos de esos iniciados por imitación, abandonan la actividad deportiva alrededor de los 13 años de edad. Las razones que explican esta no deseada realidad incluyen la concentración excluyente que hace el sistema deportivo nacional en solo aquellos jugadores que son altamente competitivos y la pérdida de motivación individual generada por la irracional presión que algunos padres colocan a sus hijos, intentando que ellos rindan como prodigios en todas las actividades lúdicas o académicas que emprendan. 
Alcanzar un nivel élite de desempeño le exige al joven deportista priorizar sus intereses y trabajar en manejar la angustia de competir en ese grupo superior. Si lo anterior no lo hace apoyado en un ambiente familiar y social saludable, los resultados de las competencias se pueden convertir en fuente de estrés y en algunos casos llevar a la aparición de trastornos de ansiedad y depresión. Esa obsesión por el éxito y la especialización que ha infiltrado nuestra cotidianeidad se refleja en el deporte infantil con el abandono de aquellas actividades en las que los niños no logren desde un principio ser los mejores. La opción de seguir jugando solo por diversión se acaba y con ella la posibilidad de desarrollar hábitos saludables de vida. 
Encabezados por el nuevo Ministerio del Deporte, los organismos rectores de la diferentes disciplinas deben garantizar que su misión de promocionar el bienestar y la calidad de vida a través de la realización de actividades deportivas se cumpla, así ello implique el tener que transformar su cultura organizacional, que en algunos casos continua priorizando el logro y los éxitos deportivos por encima de la felicidad y la salud emocional y física de los deportistas. Un ejemplo de como hacerlo bien lo esta dando la Federación Colombiana de Golf con su nueva División Junior.
hmbaquero@gmail.com
@hmbaquero

Columna de opinión publicada 25 de Octubre 2019 en El Heraldo

https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/hernando-baquero-latorre/ya-no-es-divertido-675253

Lecturas complementarias:

Nobel y sabios

El oxígeno constituye una parte importante de nuestra atmósfera y es indispensable para sostener la vida en el planeta.
Los primeros experimentos descritos que citan al oxígeno, sin reconocerlo como tal, se realizaron en la antigua Grecia, en el segundo siglo antes de Cristo. A partir de entonces muchos investigadores en la historia de la humanidad, incluyendo entre ellos a Leonardo da Vinci, se ocuparon del gas del aire que se consumía durante la combustión y la respiración. Sin embargo, fue solo a finales del siglo XVIII cuando el químico francés Antoine Lavoisier llamó por primera vez a ese “gas esencial” como oxígeno, el cual, un siglo antes de recibir su nombre ya se había logrado producir en condiciones experimentales en algunos laboratorios de la época.
El oxígeno es el medicamento más usado en la terapia médica hospitalaria, por eso tal vez es uno de los elementos de la tabla periódica mejor estudiados en salud. Cuando está indicado y en las concentraciones correctas ayuda a tratar muchas condiciones graves. En exceso puede producir daños, algunos completamente probados, especialmente en los recién nacidos prematuros. Otros efectos no deseados aún están en investigación, como el aumento en la frecuencia de infecciones en pacientes después de cirugías o la aparición de ciertos tipos de tumores.
Después de siglos de investigación básica realizada por muchos investigadores de diferentes épocas, sin que muchos de ellos tuviesen clara la aplicabilidad de sus trabajos (hecho que en términos de una funcionaria colombiana de alto rango hubiese sido catalogado como vanidad), dos investigadores norteamericanos y uno británico recibieron este año el premio Nobel de Medicina por sus aportes a la ciencia en el campo concreto de descifrar, por fin, cómo las células se adaptan a las concentraciones cambiantes de oxígeno y de qué manera esto incide en la gran mayoría de actividades y procesos que suceden en nuestro organismo.
Los trabajos de investigación premiados aún no contribuyen a la vida digna (sea lo que esto signifique para la coordinación de la misión de sabios Colombianos), pero aportan mucho al conocimiento para que en un futuro, ojalá cercano, se pueda traducir en intervenciones clínicas que ayuden a tratar y ojalá prevenir condiciones patológicas en los seres humanos.
Supeditar la agenda de investigación de un país a la innovación y competitividad puede llevarnos a sacrificar la investigación básica, lo cual en términos de expertos limitará las posibilidades de éxito en el proceso de inserción internacional de nuestras comunidades científicas. Muchos de los grandes adelantos tecnológicos en salud se han logrado después de muchos años de iterar con fragmentos de ideas obtenidas en investigaciones básicas realizadas por investigadores a quienes sólo motivó su curiosidad.
Los que enseñan a innovar enfatizan en que un “excesivo orden” y poca libertad en la formación y en el trabajo de investigadores funciona como un arma de instrucción masiva que destruye de manera efectiva la anhelada competitividad.
hmbaquero@gmail.com
@hmbaquero

Columna de opinión publicada 11 de Octubre 2019 en El Heraldo

https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/hernando-baquero-latorre/nobel-y-sabios-672045

Lecturas complementarias:

Cambio climático

Una prestigiosa revista internacional publicó la semana pasada un interesante artículo donde el autor imaginaba estar en el año 2050 reflexionando acerca de la lucha contra el cambio climático iniciada con gran determinación por todos los países del planeta en 2020.
Su primera gran conclusión era que la civilización no había salido ilesa. Incluso, cuando apenas el cambio empezaba, ya el impacto se podía medir en seres humanos fallecidos de manera prematura. Respirar humo de los múltiples y permanentes incendios forestales había aumentado la frecuencia y severidad de las enfermedades respiratorias, cardiovasculares y mentales. El deshielo de glaciares había expuesto nuevos agentes infecciosos contra los cuales no se tenían defensas. 
La segunda conclusión era casi un lamento al constatar, que si bien desde finales del Siglo XX, las formas más baratas de generar electricidad -las renovable- estaban disponibles, no fueron usadas de manera generalizada por la comunidad. Los ingenieros habían hecho bien su trabajo optimizando la generación a partir del sol y del viento, pero lo grandes intereses económicos no permitieron que rápidamente los precios disminuyeran para masificar su consumo.
Su última conclusión lo mortificaba mucho y claramente estaba centrada en la evidencia del engaño que había sufrido la humanidad con noticias falsas que desinformaron negando el inminente cambio climático, a pesar de haber sido advertido desde 1990 por la prensa libre. Su malestar aumentaba al evidenciar, en la lectura de artículos de periodistas de investigación, que la industria de los combustibles fósiles había logrado retardar la implementación de decididas medidas globales sobornando medios de información y jueces.
Lo anterior, si bien se trata de un texto de ficción, podría llegar a vivirse incluso en dimensiones peores. Las condiciones para que el cambio climático nos afecte severamente están dadas. De manera irracional insistimos en resolver el calentamiento global sin modificar de fondo los comportamientos que lo generaron. Parecemos estar ya resignados a que este siglo, en términos evolutivos, pase a la historia como uno de los más miserables de la historia de la humanidad. Nos guste aceptarlo o no, con el calentamiento la civilización tambaleará y una enorme cantidad de personas sufrirá de manera injusta y abrumadora, entre ellas los millones que migrarán para convertirse en refugiados climáticos. 
Durante el último siglo la actividad económica de la sociedad ha sido el principal lente a través del cual se estratifica y se toman decisiones en el mundo. De continuar la inacción frente a la realidad climática es muy posible que la supervivencia se convierta ahora en el gran determinante de las acciones. Debemos aceptar que la aptitud desafiante ante la naturaleza, que hemos mostrado en la modernidad, debe dar paso al orgullo de adaptarnos con gracia a un mundo natural que respetemos. Si bien, algunos siguen confiados en que la estabilidad de la temperatura global en los últimos 10.000 años poco se puede afectar desde lo individual, la evidencia científica nos avasalla con lo contrario.
¡Es hora de actuar !

hmbaquero@gmail.com
@hmbaquero

Columna de opinión publicada 27 de Septiembre 2019 en El Heraldo

https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/hernando-baquero-latorre/cambio-climatico-668469

Lecturas complementarias:

Ocupación y salud

El ser humano con su actividad laboral ha transformado el mundo. En la antigüedad la minería era una actividad económica fundamental. Su práctica, realizada principalmente por presidiarios y esclavos, se hacía sin ningún tipo de protección a pesar que de que ya existían indicios de que el trabajo en minas exponía a las personas a riesgos importantes de su salud.
La revolución industrial introdujo las máquinas en muchos procesos, las cuales tenían en común el peligro que su uso entrañaba para sus operarios. Las lesiones profesionales, e inclusive la muerte, eran amenazas reales y constantes que se magnificaban ante la ausencia de legislación para proteger al trabajador con prevención o rehabilitación.
El siglo XX trajo consigo la creación de la Organización Internacional del Trabajo y con ella la globalización del concepto de salud ocupacional, entendido como la actividad multidisciplinaria que busca promover y proteger la salud de los trabajadores, lo cual se logra si se previenen los riesgos y se eliminan los factores y condiciones que ponen en peligro la salud y seguridad en el trabajo.
Las primeras intervenciones en salud ocupacional se hicieron sobre los riesgos que incrementaban los accidentes directos que ocurrían durante el trabajo y que se ocasionaban por explosiones, quemaduras o cortaduras principalmente. Los adelantos tecnológicos identificaron nuevos riesgos asociados con el desarrollo de problemas de salud en el largo plazo. Un ejemplo de lo anterior fue la exposición a rayos x por parte del personal sanitario que trabajaba con imágenes diagnósticas y el posterior desarrollo de algunos tipos de cánceres. De manera general surgió entonces el concepto de enfermedades ocupacionales (ya no eran solo accidentes), y dentro de ellas se agruparon condiciones que van desde los dolores crónicos hasta algunos tipos de problemas mentales.
Los riesgos laborales y las enfermedades que condicionan se siguen modificando. Una muestra de lo anterior fueron las tristes noticias de esta semana cuando, al cumplirse los 18 años del vil ataque terrorista contra el World Trade Center en Nueva York, contaron que a la fecha han fallecido 200 bomberos que participaron en las labores de salvamento durante el 9/11 a causa de enfermedades relacionadas con las actividades que realizaron durante la atención de la emergencia. Las revistas científicas desde el año siguiente de los atentados empezaron a describir cuadros respiratorios severos asociados al antecedente de haber respirado el aire denso de la zona cero. A cinco años de la exposición ocupacional la función pulmonar de estos pacientes había empeorado dramáticamente y las probabilidades de desarrollar un cáncer se habían incrementado un 19% con respecto a la población general. También se ha sugerido una fuerte asociación entre la exposición laboral durante el rescate y enfermedades cardiovasculares y trastornos psicológicos.
En Colombia poco hemos estudiado las enfermedades ocupacionales en profesionales y trabajadores de “oficios riesgosos” en medio del conflicto interno (militares, personal de salud, políticos, entre otros). En el conocimiento de estas condiciones podríamos encontrar otra buena justificación para seguir luchando por preservar la paz.

hmbaquero@gmail.com
@hmbaquero

Columna de opinión publicada 13 de Septiembre 2019 en El Heraldo

https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/hernando-baquero-latorre/ocupacion-y-salud-664875

Lecturas complementarias:

Vectores

Como polisemia se define en lingüística el hecho de que una palabra tenga varias acepciones. La palabra vector ejemplariza perfectamente el fenómeno antes anotado, pues en algunos momentos de nuestras vidas la usamos para describir un elemento en física o matemáticas y en otros para referirnos a un ser vivo que puede transmitir una enfermedad. Por cuestiones de oficio, y evitando meterme en terrenos que no son de mi dominio, durante este texto cuando me refiera a vector estaré usando el significado biológico de la palabra.
Insectos y enfermedades tienen una antigua relación. Bien descrita está en la historia de la humanidad la “peste negra”, enfermedad producida por una bacteria que se propaga por pulgas y que se calcula mató al 20% de la población mundial en el siglo XIV. Fue tan dramático su impacto en esa oportunidad que aún hoy en día se considera fue la provocación que necesitó la sociedad para evolucionar a una época de cambio.
A pesar de los grandes avances tecnológicos de nuestra era, las garrapatas, moscas, pulgas y una gran variedad de insectos continúan transmitiendo patologías que causan cada año, la no despreciable cifra, de 700.000 muertes en el planeta. Las más conocidas en nuestro medio por su frecuencia son el paludismo, el dengue y la enfermedad de Chagas, las dos primeras transmitidas por mosquitos y la última por un chinche. Son tan importantes ellas en términos de salud pública, que esta semana que termina, el Instituto Nacional de Salud, el Ministerio de Salud y la Secretaria de Salud Departamental organizaron en Barranquilla una reunión científica de tres días para dialogar académicamente de estas enfermedades transmitidas por vectores. La preocupación de los organismos gubernamentales gira, entre otros, alrededor de fenómenos ambientales como los determinados por el calentamiento global, donde las temperaturas más cálidas y las sequías en zonas húmedas, que ralentizan los cursos de agua, favorecen el desarrollo de criaderos de mosquitos en zonas donde históricamente no se daban. Lo anterior, unido a la irracional deforestación y a la transformación sin control de suelos en agrícolas, genera ecosistemas escasos en biodiversidad y limitados en depredadores naturales que favorecen la proliferación de estos insectos.
La nueva dinámica que se está generando entre enfermedades y vectores hace imperiosa la necesidad de estar vigilantes ante la aparición de casos de estas enfermedades transmitidas por vectores en zonas de muy baja o nula frecuencia históricas para las mismas. Los miembros que conforman los equipo de salud en cada unidad de atención en nuestro país tienen la obligación de consultar el Boletín Epidemiológico Semanal del Instituto Nacional de Salud, herramienta que construyen silenciosamente epidemiólogos de campo, salubristas y comunicadores entre otros, en la cual se reporta el comportamiento de las condiciones de salud con importancia epidemiológica para las regiones y para el país. La información contenida en el Boletín es una de las mejores armas que podemos usar para detectar de manera precoz comportamientos atípicos de condiciones de salud como las mencionadas en esta columna.
Hace unas semanas, en la sección “Sapiens” de este diario (edición virtual) se explicó de manera muy gráfica la forma en que el Instituto realiza su trabajo de vigilancia epidemiológica y la importancia que tiene el hecho que desde las regiones cumplamos con los compromisos adquiridos de realizar reportes oportunos y confiables. Recomiendo consultar este valioso material.

hmbaquero@gmail.com
@hmbaquero

Columna de opinión publicada 30 de Agosto 2019 en El Heraldo

https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/hernando-baquero-latorre/vectores-661607

Lecturas complementarias:

DEA

Si usted se aventuró a leer esta columna por su título, debo empezar por advertirle que nada tiene que ver con el trillado tema del narcotráfico y mucho menos con la famosa agencia del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
DEA en este texto será el acrónimo con el que me referiré a los desfibriladores externos automáticos, equipos biomédicos que gracias al decreto 1465 de 2019 que reglamenta su uso, podrán ayudar a salvar algunas de las 30.000 vidas que cada año terminan en nuestro país como consecuencia de infartos y paros cardíacos, muchos de los cuales se presentan por fuera de las instituciones de salud. Estos equipos, como su nombre lo indica, guían de manera autónoma su uso seguro y eficiente ante situaciones de emergencia que demanden su aplicación. 
Una parada cardíaca súbita es un evento potencialmente mortal usualmente secundario a un ritmo cardíaco anormal ( fibrilación ventricular ). El corazón deja de latir y la circulación de la sangre se detiene. Por cada minuto de tiempo que esta situación persista, la posibilidad de recuperarse disminuye en un 10%, lo que significa que si no se interviene de manera verdaderamente urgente, las probabilidades de supervivencia se agotan muy rápidamente. En Europa, antes de que los DEA se ubicaran obligatoriamente en sitios públicos, solo el 10% de las 400.000 personas que por año sufrían una parada cardíaca súbita por fuera de un hospital sobrevivían.
Por improbable que parezca y aterrador que suene, cualquiera de nosotros, deportistas o sedentarios, jóvenes o viejos, puede presenciar o peor aún, presentar un trastorno severo del ritmo cardíaco, de los que potencialmente desencadenan un paro cardíaco. Los gigantes tecnológicos conscientes de lo frecuente y catastrófico de estas situaciones han logrado que muchos de sus relojes y manillas electrónicas de última generación detecten alteraciones en la frecuencia y en el ritmo del corazón. Estos artilugios de manera casi constante registran datos biológicos del usuario y cuando identifican alguna anormalidad en ellos, emiten alarmas que deben ser atendidas de manera urgente por personal especializado.  
Ahora bien, los DEA son solo una pieza fundamental de la respuesta ante estas dramáticas situaciones, la cual también debe incluir el inicio inmediato de reanimación básica y la notificación a los servicios de atención de urgencias medicalizadas. La experiencia en otros países ha mostrado que el gran reto para lograr el mayor impacto posible con la instalación obligatoria de los DEA se consigue informando a la comunidad dónde se encuentran los más cercanos y logrando que muchas personas con profesiones u oficios diferentes al área de la salud, se interesen en formarse para usarlos e iniciar una reanimación cuando sea necesario. 
Nuestro país llega con retraso en el contexto mundial a la obligatoriedad de contar con DEA en espacios con alta afluencia de público. La ley se firmó en mayo de 2017 y solo hasta esta semana se emitió el decreto reglamentario. Esperamos ahora que los tiempos y las indicaciones para la implementación de las medidas se cumplan, pues es bien sabido que desde la Colonia en este lado del planeta, muchas leyes se acatan pero no se cumplen.

Columna de opinión publicada 16 de Agosto 2019 en El Heraldo

https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/hernando-baquero-latorre/dea-658104

Lecturas complementarias: