lunes, 3 de febrero de 2020

Boticas modernas

En el renacimiento, a las tiendas y los almacenes donde se “encontraba de todo”, incluidos algunos mejunjes y preparados formulados con fines terapéuticos, se les llamaban “boticas”. Fue durante este período de la historia cuando por primera vez se difundieron en Europa unas plantas secas, traídas por los comerciantes holandeses de Asia, que al consumirlas producían en las personas efectos sorprendentes, por lo que de manera general a estas sustancias se les llamaron “drogas” y a los lugares donde ellas se vendían se les empezó a conocer como droguerías. Con el paso de los años, estos negocios fueron desplazando a las boticas en la comercialización y dispensación de medicinas por encargo.
Durante el siglo pasado, la mejoría universal en la cobertura de servicios de salud y la evolución del marketing de la industria farmacéutica generaron en casi en todos los países una gran transformación en el formato de funcionamiento de las droguerías. Al exclusivo papel, desempañado durante muchos años de venta de productos con fines farmacéuticos, la modernidad le agregó funciones de “boticas modernas”, convirtiéndolos paulatinamente en negocios muy lucrativos, pero distrayéndolos perversamente de su misión dentro de los sistemas de salud. La dispensación y entrega de medicamentos se convirtió en un servicio para atraer clientes y la indispensable función que realizaban los profesionales en farmacia de explicar al paciente los efectos terapéuticos de los medicamentos, sus interacciones y efectos secundarios dejo de ser realizada.En nuestro país, análisis de mercado recientes mostraron que, como grupo, estos establecimientos comerciales mueven ingresos superiores a los 6 billones de pesos al año, que es aproximadamente la quinta parte de lo que vende todo el sector turístico en el mismo período de tiempo, con un crecimiento sostenido anual promedio de alrededor del 5% en la última década. Las anteriores cifras han atraído al negocio de las droguerías un gran número de inversionistas nacionales e internacionales. Cifras de 2017 mostraron que en el país estaban registradas cerca de 20.000 droguerías (4 por cada 10.000 habitantes, cifra que dobla la reportada para países europeos) y que desde el 2010 el universo de estos establecimientos había crecido un 31%.
Las ventajas de una mayor oferta de droguerías en el país desaparecen cuando se conoce la laxitud con que se permite al personal no profesional manipular los medicamentos que se venden en ellas. La tragedia de los niños fallecidos en Bogotá, por un grave error en la dispensación de unos medicamentos, debe encender las alarmas ante la proliferación de farmacias y droguerías en el país. Si bien en Colombia existe una normativa muy completa que regula la operación y funcionamiento de estos negocios, mucho de los detalles contemplados en ella se incumplen de manera impune. Artículos como la distancia geográfica entra una y otra droguería, o la muy sensible obligatoriedad de permanencia de un profesional o técnico en el área de farmacia, se acatan, pero muchas veces no se cumplen ante la mirada indiferente de las autoridades del sector y el silencio cómplice de la comunidad.
Invito a los lectores, a realizar un rápido inventario de las droguerías en sus barrios y de manera dirigida, cuando utilicen los servicios de algunas de ellas, pregunten al usualmente amable personal que las atiende, su nivel de formación académica.
PD: Según la legislación colombiana son las farmacias-droguerías las únicas que pueden preparar fórmulas magistrales.
hmbaquero@gmail.com
@hmbaquero


Columna de opinión publicada 31 de Enero 2020 en El Heraldo
https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/hernando-baquero-latorre/boticas-modernas-698108

Primum non nocere

El ejercicio clínico de la medicina plantea al profesional que lo realiza grandes retos en cada atención en salud en la que interviene. Las diferentes manifestaciones de una misma enfermedad, la variabilidad propia del ser humano y las múltiples  opciones de tratamiento que hoy existen, hacen que el médico tenga muchas variables en juego a la hora decidir cual o cuales serán las intervenciones más seguras y efectivas para el paciente que se asiste.
Debido al gran volúmen de información que se ha generado con el desarrollo tecnológico de las últimas décadas, con mucha frecuencia los médicos recurrimos a guías de práctica clínica (GPC) basadas en la evidencia, herramientas que organizan y evalúan los datos disponibles acerca de las patologías que tratamos. Éstas nos permiten de manera relativamente simple, a los médicos y pacientes, tomar bien informados las mejores decisiones en términos de efectividad y seguridad entre los tratamientos posibles. En enfermedades como el cáncer, donde existe una gran alternativa de conductas en la práctica clínica, y mucha información científica en permanente actualización, estas GPC se convierten en un recurso invaluable que siempre debe ser utilizado.
Para que un tratamiento sea bien evaluado y, por lo tanto, recomendado dentro de una GPC basada en la evidencia, debe haber sido sometido a prueba en uno o varios estudios clínicos adecuadamente conducidos en términos éticos, legales y científicos. Lo que usualmente empieza con una observación, debe ser probado con crecientes niveles de certeza en modelos simulados y biológicos antes de atravesar la línea que habilite el uso en nuestra especie.
En Colombia el Invima regula con mucho acierto la realización de este tipo de investigación, de hecho, la normativa emanada del mencionado instituto está acorde con los más altos estándares internacionales, centrándose ella en la protección de los sujetos que participan en las investigaciones. En el país, por ejemplo, si se quiere “probar” un medicamento, se debe documentar adecuadamente el conocimiento que se dispoga de los principios activos. También los centros donde se quieran realizar estos estudios deben estar certificados legalmente, adquiriendo con ello el compromiso ineludible de reportar toda la información relevante en términos de seguridad y efectividad terapéutica.
A los médicos, desde muy temprano en nuestra formación se nos insiste en la importancia de introyectar el antiguo precepto de primum non nocere: lo primero es no hacer daño. En cada uno de nuestros actos debemos estar atentos, pues muy a pesar que ellos sean realizados con las mejores intenciones, con su realización se pueden tener consecuencias indeseables (iatrogenia). Usar medicamentos o sustancias con fines terapéuticos basados en observaciones no sistemáticas y sin el cumplimiento de los procesos científicos normados para ellos, no solo va en contravía con el mencionado precepto, si no que además viola la ley.
Es desesperanzador que los avances desde la bioética, la formación universitaria y los organismos de control en normas regulatorias y capacidades científicas para la investigación clínica retrocedan a partir de las opiniones desinformadas de funcionarios públicos.
@hmbaquero

Predicciones

La llegada de un nuevo año trae como ritual asociado la elaboración de predicciones en diversos temas. La ciencia médica, coinciden todos los futurólogos, continuará avanzando en esta nueva década a pasos agigantados en el desarrollo de tecnologías que mejorarán la expectativa de vida a límites no dimensionados. Estos adelantos se espera se acompañen de mejoras sustanciales en la calidad de vida durante el tiempo adicional que se vivirá.
A continuación, listaré las tres innovaciones que a mi juicio más impactarán nuestro bienestar y de la cuales ya existen suficiente evidencia para considerarlas, con alta grado de certeza, como posibles de implementar de manera global en el futuro cercano.
Big data: Millones de seres humanos usamos dispositivos portátiles como relojes o teléfonos inteligentes que nos permiten tener información en tiempo real de nuestra frecuencia cardíaca, presión arterial, actividad física y en algunos casos, hasta de patrones de sueño. Herramientas computacionales capaces de manejar este gran volumen de información ya están siendo utilizadas por compañías de cuidados médicos para monitorear de manera constante a sus usuarios. Encontrar tendencias poblacionales y variaciones individuales, en los mares de datos capturados, ofrecerá la posibilidad de anticipar la aparición de enfermedades o de sus complicaciones. Se salvarán muchas vidas al poder anticipar de manera muy precoz la atención de crisis cardíacas, neurológicas o de salud mental.
Inteligencia artificial (IA): En la lucha contra el cáncer, la IA nos ayudará a enfrentarlo en etapas tempranas de su desarrollo, aumentando con ello considerablemente las probabilidades de supervivencia de los pacientes. Ya existen en algunos centros hospitalarios del mundo proyectos que ayudan a los profesionales de la salud en el diagnóstico por imágenes del cáncer de pulmón y seno. Los primeros datos mostraron que la asertividad se aumentó disminuyendo significativamente los falsos positivos, evitando así exponer a pacientes sanos a días de angustias, sometidos a costosas y riesgosas intervenciones. Si bien existen muchas otras aplicaciones para desarrollos de IA que se están probando, es muy posible que sea en la imagenología diagnóstica donde su uso se masifique primero.
Técnicas de investigación en genética: El desarrollo de esta área de la biología se ha visto acelerado en los últimos años con la implementación de múltiples tecnologías para la investigación del origen molecular y el tratamiento de las enfermedades. Recientemente una técnica llamada secuenciación unicelular ha permitido identificar zonas especificas de las células cerebrales para prevenir y tratar enfermedades degenerativas tipo Alzheimer. Otras técnicas ya permiten con éxito la “edición genética”, eliminando genes defectuosos o cambiándolos por unos mejorados. El uso en muchos centros de investigación del mundo de estos nuevos desarrollos permitirá que este tipo de investigación básica llegue muy rápidamente al cuidado de los pacientes.
La implementación de estas innovaciones plantearan importantes desafíos éticos, morales y legales que deberán ser abordados por nosotros como sociedad sin más dilación. Viviremos más y podremos ser biológicamente mejores, por lo que la eutanasia y la eugenesia, pasarán de ser temas para interesantes debates académicos a convertirse en insumos para la toma de decisiones clínicas diarias.
@hmbaquero


Columna de opinión publicada 3 de Enero 2020 en El Heraldo

Educación inlusiva

La prestigiosa revista Time seleccionó como personaje del año que termina a Greta Thunberg, la joven activista medioambiental sueca que se hizo célebre con su “huelga escolar por el clima” (Skolstrejk för klimatet). Es mucho y diverso lo que se ha escrito acerca de ella, por lo que en este texto me referiré solo a su conocida condición médica.
Greta fue diagnosticada a los 11 años con síndrome de Asperger, trastorno obsesivo-compulsivo y mutismo selectivo.  A estos diagnósticos solo se llegó después de un episodio depresivo severo. Llama la atención,  que en un país donde la atención en salud es universal y gratuita, donde el gobierno invierte casi el 12% del PIB en gastos de salud y donde existen 4,2 médicos por cada 1.000 habitantes, el diagnóstico se haya retrasado para la media de edad en la cual se hace en otros países con menores bondades sociales que Suecia, hecho que será tema de una próxima columna.Las personas que padecen este síndrome tienen intereses restringidos y comportamientos repetitivos. Sus conductas son anormalmente intensas o focalizadas, fijándose en determinadas áreas de interés específicas y muy concretas. Por ejemplo, memorizar nombres de ríos, su caudal y longitud, sin que exista necesariamente una compresión geográfica del tema. Las primeras manifestaciones usualmente se perciben alrededor de  los 5 a 6 años. No existen tratamientos específicos para esta condición, el manejo está basado en instaurar terapias psicológicas tempranas que ayuden a mejorar la sintomatología, enseñando habilidades sociales, comunicativas y ocupacionales que le permitan al afectado una adecuada integración a su entorno.
Si bien, la inteligencia casi nunca está comprometida, la adquisición y uso del lenguaje suelen presentar características atípicas. En una revisión rápida de las intervenciones públicas de la adolescente Thunberg, se pueden identificar particularidades en la forma que comunica sus ideas. Lo anterior ha sido perversamente utilizado en su contra por sus opositores. Juzgarla sin aceptar su condición de discapacidad viola todo sentido de humanidad y degrada a los personajes que se han aventurado a hacerlo. Perderse en las formas, sin asimilar el fondo de su mensaje, significaría en sus palabras “seguirle fallando a los jóvenes”.
Suecia invierte aproximadamente el 8% de su PIB en educación. Como país se le reconoce por contar con un sistema educativo moderno que considera a todos los estudiantes seres inteligentes capaces de adquirir, vivenciar y experimentar con el conocimiento. Mucho del éxito de su educación lo cimentan en las capacidades y habilidades que, desde tempranas edades, logran desarrollar en los educados para que actúen con su medio social y realicen transformaciones positivas a su realidad. Aceptando que el síndrome de Asperger posiblemente ha influido para que Greta se mantenga enfocada en su causa, evitando distraerse por los “afanes” de su edad, es innegable que su caso de éxito (liderazgo transformador) se convierte en la mejor evidencia de lo que una educación inclusiva de calidad puede lograr en la talentosa y diversa juventud actual. Nuestro país con el decreto 1421 de 2017 reglamentó, en el marco de la educación inclusiva, la atención educativa a la población con discapacidad.
PD: En Colombia hay 1,8 médicos por 1.000 habitantes – Se invierte 7,2 % y 4,3% del PIB en salud y educación respectivamente.
@hmbaquero


Columna de opinión publicada 27 de Diciembre 2019 en El Heraldo

Lectura

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico - OCDE – se fundó en 1961 con la misión de promocionar la creación e implementación de políticas públicas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo. Colombia desde hace más de 40 años había realizado tibias aproximaciones gubernamentales buscando presentarse como candidata para ser admitida en el “selecto” grupo, pero fue solo en 2013 cuando recibió la invitación formal para iniciar los diálogos para su ingreso. Finalmente en mayo del año pasado el comité de admisión aceptó su postulación.
Pertenecer a la OCDE tiene muchas ventajas para los países, que se pueden resumir en la posibilidad de aprender sin intermediarios las buenas practicas en temas económicos, sociales, y ambientales, y en el posicionamiento que se logra como destino para la inversión mundial. La membresía también obliga a cumplir compromisos, que en algunos casos se convierten en grandes retos para los gobiernos; para nosotros, los temas de inequidad social se plantean como los mayores de ellos.
Como metodología para identificar las practicas exitosas en los países del grupo se han desarrollado instrumentos y programas. En educación el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (más conocido como PISA por sus siglas en inglés), mide desde 1997 los resultados de los sistemas educativos en lo que respecta al rendimiento del alumnado, dentro de un marco común y acordado a nivel internacional. Con los resultados PISA se determina hasta qué punto los jóvenes de 15 años (cerca al final de la educación secundaria) han adquirido conocimientos y destrezas que son esenciales para la plena participación en las sociedades modernas.
Con todas las imperfecciones que se le aceptan a estas evaluaciones, ellas intentan determinar si el evaluado puede extrapolar lo aprendido y si es capaz de aplicar ese conocimiento en entornos desconocidos, tanto dentro como fuera de la escuela. Este tipo de pruebas reafirman el hecho que el mundo moderno premia a las personas no solo por lo que saben, sino por lo que pueden hacer con ese conocimiento.
Los resultados para Colombia publicados recientemente mostraron que si bien hemos mejorado como país desde nuestra primera participación, y que la brecha con la media de los países que nos acompañan en la OCDE disminuyó un poco en matemáticas y en ciencias, aún estamos lejos del promedio del grupo en esas áreas.
En lectura el bajo resultado preocupa, pues nos separamos más del rendimiento medio. Tener una juventud con capacidades limitadas para analizar textos y procesar información, en tiempos de agitación social como los que vivimos, la hace muy vulnerable a manipuladores populistas de opinión, lo cual en términos políticos puede terminar convirtiéndola en un masa, que llegado el momento de expresarse en las urnas lo haga basada en una opinión construida sin mayor reflexión.
El análisis simplista centrado en la comparación del resultado numérico con la prueba anterior ( por encima o por debajo de ella ) puede inquietarnos pero nunca hacernos dudar de lo exitosas que en el tiempo van a resultar las tareas ya emprendidas para mejorar la calidad y cobertura de nuestra educación. 
hmbaquero@gmail.com
@hmbaquero

Columna de opinión publicada 6 de Diciembre 2019 en El Heraldo

https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/hernando-baquero-latorre/lectura-685663

Profesionalismo

El jueves, 21 de noviembre, Barranquilla se despertó con un lindo amanecer; el día estaba claro, se sentía una suave brisa fresca y el olor caribe estaba más fuerte que nunca. La noche anterior Junior ganó, gustó y casi goleó en el Metropolitano. Los asistentes al estadio gozaron en paz y sin alterar el orden público de un espectacular triunfo ante uno de los rivales más encopetados del fútbol nacional. El clima agradable y la victoria del Junior eran ingredientes perfectos para que el día convocara muchas tertulias callejeras, esquineras, para hablar del futuro del bicampeón con optimismo y se criticara con desparpajo al vencido rival.
Esa alegría que sentí ayer en la mañana por la victoria del equipo tiburón estaba acompañada de inquietud. Muchas otras reuniones habían sido convocadas. De hecho eran tantas que fueron denominadas en conjunto “paro nacional”, cuya mayor expresión serían marchas en las principales ciudades del país. Los motivos de estas convocatorias eran muchos; negarlos sería irracional, de hecho, eran tantos que temía por el caos que se suele generar cuando se acude en masa a una citación sin agenda. Un sinnúmero de columnistas había expresado en los últimos días sus opiniones a favor y en contra de las manifestaciones sociales. Las redes estaban polarizadas. Ya sabemos que la estrategia de emberracar a la gente funciona y es usada cada vez con más éxito por los extremos políticos del espectro. Las autoridades advertían que delincuentes extremistas usarían las movilizaciones pacíficas para sembrar el terror, a través de acciones cada vez más radicales, sin objetivo diferente a crear inestabilidad e incertidumbre política.
Mi intranquilidad, al igual que la de todos los colombianos por lo “volátil” que podía resultar el día, crecía velando por el bienestar de los más de 250 compañeros de trabajo que conforman el equipo de salud del Hospital de la Universidad del Norte que estuvieron listos para atender cualquier situación que ameritara su participación. Su jornada empezó muy temprano, sin tener claro por cuánto tiempo se extendería. Cuando iniciaron sus labores, sus preferencias políticas, religiosas, e, incluso, futbolísticas se quedaron guardadas en los lockers.
Si tenían que entrar en acción estaba claro que no importaría si ellos apoyaban o no el paro, si el paciente que necesitaba su concurso era delincuente o autoridad, o si el ser humano cuya vida dependía de su acción profesional era de izquierda o derecha. Lo anterior, en términos académicos, forma parte del “contrato” entre los profesionales de la salud y la sociedad y que se resume en la palabra profesionalismo.
Nuestras profesiones exigen vocación y una intensa moralidad, pues su primer objetivo es el bien del paciente y de la sociedad. Nunca por apasionamientos podemos olvidar que escogimos ser profesionales en las actividades más generosas, nobles y humanitarias de las realizadas por los seres humanos. Como educador me esperanza el constatar que en las nuevas generaciones el altruismo sigue claro y que la vocación sigue siendo en ellos la motivación para elegir su carrera.
PD: Gracias a todos los equipos de salud que nos cuidan con profesionalismo



Columna de opinión publicada 22 de Noviembre 2019 en El Heraldo
https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/hernando-baquero-latorre/profesionalismo-682306